9 dic. 2011

Compañera Transnacional, una muestra de Clemente Padín.

Clemente Padín: Compañera Transnacional.
Un artista rebelde que ya lleva casi medio siglo combatiendo al capital.

Poeta, diseñador gráfico, performer y videasta multimedia, publicó más de 20 libros, impulsó el mail art y fundó la mítica revista Los huevos del Plata. Hoy, a los 72 años, continúa siendo un activo militante de la contracultura. 

Tiempo Argentino, contenido de la edición impresa del viernes 9 de diciembre de 2011.

A diferencia del personaje de Caloi, este Clemente, Padín (Lascano, Uruguay, 1939) tiene manos. Y voz, y un cerebro particular que lo transformó en un activista cultural imprescindible del continente desde hace casi medio siglo al presente. Poeta, artista y diseñador gráfico, performer, videasta multimedia, y activista en varios rubros, luego de licenciarse en Letras Hispánicas en la Universidad de la República de Montevideo, ya en los lejanos ’60, Padín se destacó por crear una revista mítica, Los Huevos del Plata (1965-1969), que fue la punta de lanza para todo lo vinculado a la mecánica contracultural. De allí pasó a OVUM (1969-75), y luego comandó el movimiento del mail art o arte correo, donde llegó a exhibir su obra en más de 2000 exposiciones, de 1971 a 2010, además de diseminar su mensaje por todo el mundo a partir de pequeños objetos artísticos que tenían como función ocupar apenas un fragmento de tiempo y espacio. 

Autor de 20 libros publicados en una decena de países, más de 200 exposiciones colectivas, participación en instalaciones y eventos artísticos de todo tipo a lo largo y ancho del mundo entero, Clemente Padín desembarcó en la galería La Dársena (ver recuadro) vestido con un antiguo traje de vendedor de Coca Cola, absolutamente rojo, que acentuaba el gesto irónico de su muestra, Compañera Transnacional. “Pensé en traer varias remeras alusivas a marcas e ir sacándome una a una, pero el calor no lo aconsejaba. También varias gorras, pero después creí que con el uniforme de Coca Cola lograba una síntesis simbólica lo suficientemente clara”.

Compañera Transnacional integra, se nos aclara, una serie de muestras que pretenden “desordenar las agendas del capital”. Las paredes lucen una serie de configuraciones inquietantes a partir de figuritas hechas por Padín que conjugan los logos de reconocidas marcas pero que en su interior, en vez de llevar impreso el nombre de la multinacional en cuestión, explicitan otras funciones subliminales: “Marines”, “StateDepartement”, “FMI”, etcétera. Las diversas disposiciones de estas figuras crean a su vez otras. “En verdad se trata de una serie de serigrafías hechas en los ’70, pero me asombré al navegar por Internet y ver que siguen teniendo la misma vigencia y aún mayor: los sistemas de control a partir del poder de mercado no sólo no desaparecieron sino que se hicieron mucho más ostensibles. De allí que pude crear otras stamps en función de empresas que empezaron también a dejar su sello en este nuevo escenario.”

Se le recuerda a Padín que la situación adhiere a lo que ya fuera denunciado por Mattelart y Dorfman, hace casi tres décadas, en Para leer al Pato Donald. “Sí, un gran libro realmente, muy lúcido, y que sigue teniendo plena vigencia. En mi caso siempre quise privilegiar un arte efímero, no objetual, que tuviese como misión romper con las estructuras tradicionales del lenguaje ya que ese es el medio más efectivo de control y dominación. En los ’60 y ’70 abogamos por un arte a-semántico, fascinados por Pierce, y ahora, con las nuevas tecnologías, creo que es preciso buscar nuevos lenguajes de resignificación. Creo que todavía hay mucho por construir…”

Los promotores de la muestra, que se puede visitar miércoles y viernes de 15 a 20 horas en Mario Bravo 298 (o bien enviando un mail a plataforma_ladarsena@yahoo.com.ar), dicen que Clemente Padín es “como nuestro León Ferrari”. Es posible, aunque este Clemente no se parece a ninguno.

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